martes, 5 de abril de 2016

CIERRE DEL BLOG

La entrada de hoy es para informaros que este blog no va a tener más entradas y será cerrado en unos meses. El motivo es porque he unido mi web www.sagaoyrun.com con el blog y también he creado un espacio de escritora en esta misma web.
Teniendo estos tres apartados en un mismo lugar quiero facilitar a mis lectores el poder estar informados en todo momento de cualquier novedad :)
Para los miembros de este blog os podéis suscribir a mi nueva web para no perderos ninguna entrada, solo tenéis que entrar en el apartado "BLOG" y veréis que hay una casilla donde dejar vuestro email y nombre para haceros suscriptores. Para los que no seáis miembros de este blog estáis invitados a suscribiros igualmente ;)
Animo a todo el mundo a entrar en mi nueva web actualizada www.sagaoyrun.com y ver todos los cambios que he añadido. Incluso podréis conocer mis futuros proyectos en los que ya estoy trabajando :)
Sin más que añadir, espero veros pronto por mi nuevo espacio www.sagaoyrun.com

¡Saludos!

miércoles, 24 de febrero de 2016

Prólogo: La profecía del mundo Oyrun (Sacrificios)

¡Hola a todos!
En esta entrada del mes de febrero os voy a dejar el prólogo de La profecía del mundo Oyrun (Sacrificios), que es la tercera parte de Saga Oyrun. Saldrá a la venta en el mes de marzo y espero que os guste tanto como las dos anteriores novelas. Pero antes de nada, ¿qué podéis esperar de Sacrificios? 
Algunos creeréis que quizá el libro esté encarado a los sacrificios que hacen los magos oscuros para obtener más poder matando personas, pues no, en este caso el subtítulo viene a referirse a los sacrificios que deberán hacer los protagonistas para alcanzar un objetivo, ya sea la libertad, el amor o… llevar a cabo una venganza.
¿Qué creéis que estarán dispuestos a sacrificar los protagonistas de Oyrun para sobrevivir y permanecer juntos? ¿Qué estaríais dispuestos vosotros a hacer? 
Si queréis averiguarlo estad atentos al grupo de Facebook de Saga Oyrun donde anunciaré el día que esté a la venta la tan esperada continuación de La profecía del mundo Oyrun.
Aquí tenéis el prólogo, pero aviso, aquellos que aún no hayan leído el segundo libro quizá anden perdidos o vean algún Spoiler que no les guste conocer antes de terminar El colgante de los cuatro elementos. ¡Estáis avisados! ;)


PRÓLOGO


Dormía profundamente cuando alguien empezó a darme palmaditas en la cara de forma suave pero insistente. Gruñí al ser molestada, y quise taparme la cabeza con la sábana para que la persona en cuestión me dejara dormir un poco más.
–Julia, vamos, –la voz de mi hermano sonó insistente y empezó a zarandearme por los hombros. Fue entonces cuando recordé los últimos sucesos en la Tierra, el caos que reinaba desde que Ayla regresó a Oyrun dejándonos con unos monstruos que asesinaban a todo aquel que encontraran por delante.
Abrí los ojos, sobresaltada.
–¿Orcos? –Pregunté, asustada.
–Sí, rápido –me sacó de la cama y empezó a ponerme unas zapatillas –. Hay que encontrar un refugio antes que lleguen aquí.
Escuché golpes en la escalera del edificio, seguidos de las órdenes de los soldados que ordenaban salir a la gente de sus casas. El ejército fue levantado semanas atrás por orden del rey para proteger a la gente.
Mi madre apareció en la habitación con una mochila cargada a los hombros; todos teníamos una donde llevábamos los enseres básicos por si debíamos abandonar nuestros hogares de forma precipitada.
–Daos prisa –pidió con una nota de angustia.
–Ya estamos –le contestó David cogiéndome de la mano; se echó mi mochila y la suya a la espalda. Mi hermano era mayor que yo, contaba con veintiún años y metro ochenta de altura –. ¿Papa ya está?
–Sí.
–¡Espera! –Solté la mano de mi hermano al recordar el puñal que tenía guardado en el cajón de mi escritorio. Lo cogí colocándomelo a la espalda, con él me sentía más segura, fue el regalo que me dio Raiben, un elfo de Oyrun, justo antes de marcharse.
Mi hermano me miró con ojos de desaprobación, pues tan solo tenía doce años recién cumplidos como para llevar un arma como aquella, no obstante, no objetó nada.
Le volví a coger de la mano y salimos del piso.
Encontramos a los soldados que apremiaban a la gente a salir de sus casas en las escaleras. <<Vamos, vamos>> insistían, <<Cojan solo la ropa de abrigo>>, <<dense prisa>>.
Al salir a la calle noté el frío de la noche, estábamos a apenas seis grados y el abrigo que llevaba encima del pijama no era suficiente. Maldije no haber cogido también la bufanda.
Una explosión se escuchó muy próxima a nosotros cuando bajábamos la calle Independencia para llegar a la calle Valencia, siguiendo las indicaciones de los soldados.
Nos cubrimos la cabeza instintivamente.
–¡Se han vuelto locos! –Exclamó mi padre protegiendo a mi madre con su cuerpo, y mi hermano a mí –. ¡¿Acaso quieren destruir Barcelona?! Solo son monstruos armados con espadas y hachas, no hace falta disparar proyectiles.
–Cálmate papá –intentó tranquilizarle mi hermano.
–¿Dónde nos llevan? –Pregunté al llegar a la calle Valencia.
Las luces de la ciudad se apagaron para sorpresa de todos y Barcelona se sumió en la oscuridad. Exclamaciones de pánico se escucharon a nuestro alrededor y rápidamente mi hermano me pasó un brazo por los hombros por miedo a que con el gentío nos separáramos.
Solo la luz de la luna y las estrellas permitían ver nuestros rostros a duras penas, el cielo nunca se pudo ver tan claro como aquella noche y me pregunté si toda Barcelona estaba sin luz o solo era nuestro distrito.
–¡Orcos! –Empezó a gritar alguien –. ¡Orcos! ¡Ya vienen!
Acto seguido la gente empezó a correr en desbandada presa del pánico, fuimos arrastrados por la corriente de personas entre empujones y quejas, había quien no le importaba pisar a aquellos que caían al suelo. Nuestros padres corrían a nuestro lado, pero poco a poco la marea de gente los apartó de nosotros pese a que intenté agarrar a mi madre con todas mis fuerzas para continuar juntos. La llamé, asustada, grité con todas mis fuerzas para que volviera a mi lado pero su visión, protegida en brazos de mi padre, se perdió entre todo aquel tumulto de gente. Al final, viendo los empujones y pisadas, David nos metió en una portería y dejó que toda la gente corriera en masa, me abrazó con más fuerza; su respiración era acelerada y pude ver el miedo en sus ojos.
–Esperaremos aquí –dijo, no muy convencido.
Otro proyectil hizo retumbar las paredes del edificio donde esperábamos y acto seguido los sonidos de disparos se escucharon como petardos en un día de San Juan. Luego un rugido ensordecedor hizo que los cristales de los comercios y ventanas de los pisos más próximos temblaran avisando de la llegada de una bestia mucho más grande que un orco.
Mi hermano y yo, ambos abrazados, muertos de miedo y temblando, nos asomamos levemente. Solo fue un segundo, pero bastó para ver como un dragón, de la medida de un autobús, era alcanzado en pleno vuelo por un proyectil del ejército. Cayó justo en medio de la calle Valencia, mientras los cazas que le dispararon pasaron rozando los edificios en busca de más dragones.
El animal, monstruo o como quisieras llamarle, fue herido de forma mortal amputándole una pierna trasera y abriéndole un boquete en el estómago. Pero en un último aliento de vida se resistía a abandonar el mundo de los vivos, gimiendo y arrastrándose por el asfalto. Dejando un reguero de sangre a su paso.
El dragón nos vio y emitió un potente rugido empezando a reptar en nuestra dirección.
–David –llamé a mi hermano que parecía haberse quedado paralizado –. ¡David!
Reaccionó ante mi grito histérico y salimos corriendo del portal donde nos habíamos refugiado para alcanzar a aquellos que ya habían huido.
Miré atrás una vez, al igual que mi hermano, y ambos abrimos mucho los ojos cuando comprobamos que la enorme criatura abría sus terribles fauces y de lo más profundo de su garganta una llama salía al exterior como un río de fuego.
David me echó al suelo en el acto, me cubrió con su cuerpo y la llamarada pasó rozándonos. Fue, segundos después, cuando un grupo de quince soldados nos alcanzó en busca de rezagados. Formaron dispuestos para el combate y vaciaron sus municiones sobre el cuerpo del dragón.
La enorme criatura cayó al fin y suspiré aliviada. Por un momento creí que la muerte nos iba a alcanzar en manos de aquella horrible bestia.
–¿Estás bien? –Me preguntó David –. ¿Estás herida?
–Estoy bien, tranquilo –respondí aún tendida en el suelo.
Mi hermano me abrazó, dando gracias.
–Vaya regalito nos ha dejado Ayla –susurró.





Hasta aquí la entrada del mes de febrero.
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¡Gracias por seguirme!

domingo, 31 de enero de 2016

Lecturas 2016

¡Hola, de nuevo!

Esta entrada la dedicaré a las lecturas que haré este 2016, o esa es mi intención ;)
¡Comencemos!

1- MEMORIAS DE IDHÚN III, de Laura Gallego: Este libro ya lo he empezado, voy casi por la mitad y cuando lo termine haré una reseña de toda la saga de Memorias de Idhún, pero para aquellos que no sepa de qué trata os dejo la sinopsis y portada de la tercera parte, ya que es el que actualmente estoy terminando de leer :)

SINOPSIS:
Tras la última batalla contra Ashran y los sheks, muchas cosas parecen haber cambiado en Idhún. Sin embargo, los Oráculos hablan de nuevo, y sus voces no son, ni mucho menos, tranquilizadoras. Algo está a punto de suceder, algo que puede cambiar para siempre el destino de dos mundos, algo que, tal vez, ni siquiera los héroes de la profecía sean capaces de afrontar.


                                                


2- LA PROFECÍA DEL MUNDO OYRUN III (SACRIFICIOS), de Marta Sternecker: La tercera parte de Saga Oyrun saldrá en marzo y pese a que he sido yo su autora, lo leeré de nuevo y disfrutaré de cada una de sus páginas. Aquí os dejo la sinopsis y portada:

SINOPSIS:
La profecía lo advertía, nada ni nadie puede apartar a la elegida de su destino, pero la relación de amor que inició con su protector hará que el mundo sea llevado a más guerras y sufrimiento, alargando la lucha contra los magos oscuros.
Al mismo tiempo, un Domador del Fuego intentará llevar a cabo su venganza contra aquel que asesinó a su familia y una joven de la Tierra buscará la manera de viajar a Oyrun para advertir del peligro que se ciñe sobre su mundo.
Descubre el tercer volumen de La profecía del mundo Oyrun, una continuación llena de fantasía, amor y sacrificios que no podrás dejar de leer.


                                               


3- LINDERIUN TESARIEN RACEM, LA INVASIÓN DE LOS SOMBRÍOS, de Jordi Villalobos: Este libro me llamó la atención por su portada y la historia de fantasía, aventuras, amor y magia que promete la sinopsis. Es el primer libro del autor y esa ha sido también otra razón para darle mi apoyo en los inicios de su carrera literaria :)

SINOPSIS:
Tras una guerra centenaria entre humanos y orcos, ambos se ven forzados a unirse para defenderse de los sombríos, una malvada raza descendiente de los elfos que pugna por conquistar toda Frienia. Los dos herederos de los reinos, el príncipe humano Syriel y la princesa orco Lirieth, se prometen para sellar la alianza y, parecen iniciar un romance de sincero amor. 
Los sombríos emprenden una expedición para captar dragones y así tomar ventaja. La alianza hace lo propio para evitarlo o conseguir también dragones para igualar las fuerzas. Syriel y Lirieth comandan esta misión, en la que se expondrán a grandes peligros y aventuras. 
Syriel también se enfrentará a la sospecha de una traición de su prometida, que parece haber pactado con los invasores varios años atrás. 
Tanto los sombríos como la alianza consiguen dominar un grupo de dragones. La guerra ya es inevitable: los sombríos iniciarán la invasión a los reinos de orcos y humanos. 
Unos dos mil años antes, un mago llamado Mazorik pone en marcha un hechizo de magia negra: con los siete corazones de cada una de las razas de dragón, crea las siete joyas de luz, que absorben las esencias de los seres que las poseen durante siete años. Para ello, toma un discípulo de cada una de las especies civilizadas que pueblan Frienia: elfos, humanos, orcos, sombríos, enanos, medianos y gigantes, a los que engaña con la falsa promesa de acabar con todas las guerras. 
Una vez impregnadas con las inmanencias de cada raza, las engarza en los siete objetos de la Armadura Dragón, con la que obtendrá un poder ilimitado y la total sumisión de todos los pueblos. Pero uno de sus discípulos descubre su verdadera intención y consigue desbaratar sus planes. 
Los dos hilos argumentales se entrelazan, concluyendo en un desenlace de sorprendente final. 




4, 5 y 6- SAGA: LA ERA DE LOS CINCO DIOSES, de Trudi Canavan: Una saga de tres libros donde estoy segura de encontrar magia, aventuras y un poco de amor. Digo, un poco de amor, porque esta autora, pese a que me gustan las novelas que he leído de ella hasta el momento, encuentro que un toque más romántico iría bien para sus historias.

SINOPSIS:
Magia y aventuras, guerra y amor, el inicio de una saga fantástica que nos sumerge en un nuevo e intrigante universo. Cuando Auraya fue elegida sacerdotisa, nunca imaginó que apenas una década después se convertiría en una de los Blancos, los representantes más poderosos de los dioses. Desgraciadamente, goza de poco tiempo para acostumbrarse a los excepcionales poderes mágicos que le otorgan esas divinidades: unos misteriosos hechiceros vestidos de negro han llegado desde el sur y acosan a los suyos. Corren rumores de que se está reuniendo un ejercito para desafiar a los Blancos. Auraya y sus nuevos compañeros tendrán que trabajar sin descanso para sellar alianzas y unir bajo un mismo estandarte los pueblos del continente norte. Se avecinan tiempos de guerra y, si Auraya no logra dominar sus nuevas dotes mágicas, ni el apoyo de los dioses será suficiente para salvarlos.





7- TIERRAS DE LUZ, TIERRAS DE SOMBRA, de María Martínez Ovejero: Una novela de fantasía y magia, que compré a finales del año 2015 y me llegó a casa justo después de reyes. Me animé a adquirirla ya que la sinopsis promete ser una buena historia y quiero ayudar a escritoras como ella que quieren abrirse paso en este complicado mundo que es la literatura.

SINOPSIS:
Dos mundos unidos por un portal. De un futuro que no podía cambiar, a otro cuya supervivencia dependía solo de su decisión de luchar. Adelle emprenderá un viaje con una misión, y descubrirá la amistad, el valor y la magia, pero también el miedo, el peligro y... ¿la traición? Cuatro gemas, cuatro magos, cuatro pruebas y un ú nico objetivo: devolver la vida a una reina que pondrá fin a la oscuridad.



8- LEYENDAS DE ERODHAR, de Cosmin F. Stircescu: Un libro, donde la portada es quizá algo siniestra pero que atrae, y después de leer más de una crítica positiva y ver varias ilustraciones de esta saga (me encantan sus ilustraciones), junto con la sinopsis, este año tengo que hacerme con el libro sí o sí.

SINOPSIS:
El exiliado Valanor trata de invocar y someter a un terrible demonio del mundo antiguo, con el propósito de obtener su venganza contra aquellos que le despojaron de sus poderes y le condenaron a una vida de sufrimiento, pero fracasa. Mientras tanto, en Thaldorim, el continente más grande de Erodhar, el majestuoso Reino Unido de Aldaeron se ve amenazado por el constante empuje de los orcos de Khoradmar; la guerra está a punto de comenzar. Con el moribundo rey Arnthor IV de la casa Nomenglaus incapacitado para gobernar, su hijo, el príncipe Varian, se ve obligado a asumir el papel de líder y defender a su pueblo ante el avance de los orcos. Pero el mal también está creciendo en el interior del reino, donde una oscura hermandad de brujos que se hacen llamar a sí mismos el Culto Oscuro, va ganando poder y adeptos. Su líder, el enigmático y poderoso lord Wegenald, busca un antiguo artefacto de magia oscura para poner en marcha sus malvados planes para conquistar Aldaeron y aplastar a sus enemigos. 



9- VIENTOS DE INVIERNO, de George R.R. Martin: Sí, tengo la esperanza que salga publicado este año 2016. Aunque siendo realistas lo veo difícil que llegue a España traducido y todo, pero como se suele decir: La esperanza es lo último que se pierde ;)



10- LEYENDAS DE THAINDOR, de Mei L. Rodríguez: Con ganas de continuar con esta saga, también tengo la esperanza que la segunda parte salga este 2016 :)


Y hasta aquí los libros que me gustaría leer este 2016. Los he ordenado de esta manera, pero no significa que vaya a seguir el orden de lectura marcado :)
Espero tener el tiempo suficiente y poder leerlos todos, aunque quizá alguno me quede para 2017 pues estoy muy concentrada en acabar de pulir la cuarta entrega de Saga Oyrun y, una vez la finalice, tengo en mente nuevas historias que me gustaría empezar a escribir lejos de Oyrun, es decir, novelas que nada tengan que ver con La profecía del mundo Oyrun.

¡Muchas gracias por leer mis entradas y nos vemos en la entrada del mes febrero!

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sábado, 19 de diciembre de 2015

CUENTO CORTO: HACER LLORAR A UN ÁRBOL

¡Hola, otra vez!
Este mes de diciembre, aprovechando que llega Navidad, he decidido regalaros un pequeño cuento que presenté a concurso hará unos cuatro o cinco años. No recuerdo el nombre del concurso, simplemente que para participar uno debía escribir un cuento corto. ¿La temática? Libre, aunque no especificaba si debía ser para un público adulto, juvenil o infantil.
No gané, ¡qué se le va a hacer! Pero espero que os guste :)
Este es mi regalo de Navidad para todos vosotros:


HACER LLORAR A UN ÁRBOL

El niño miró la gran cordillera de árboles que delimitaban el condado del Bosque Maligno. Según las leyendas que se contaban de él, albergaba todo tipo de criaturas mágicas que bien podían ser buenas como malvadas.
Se decía que un árbol con el poder de curar cualquier herida o enfermedad se hallaba en el centro del bosque. Y solo se necesitaba una lágrima de aquel ser fantástico para sanar a cualquier persona que lo necesitara.
Pero nadie del condado, ni niños ni adultos, se atrevía a aventurarse en su interior y quien lo hizo jamás regresó.
Alan suspiró, llevando una mano a la empuñadura de la espada que colgaba de su cinto. Contaba con tan solo doce años y era el segundo hijo del Conde de Roca Azul. Su madre había enfermado dos días atrás y ningún médico lograba encontrar la medicina que le devolviera la salud. Por ese motivo, se plantó por la mañana, temprano, con el único objetivo de hacer llorar a un árbol.
Miró una vez más aquellos árboles encantados y reuniendo el valor necesario se adentró con paso decidido dispuesto a salvar a su madre.
Después de una hora de marcha sus miedos empezaron a disiparse, pues aparte de raíces, musgo, hierbajos e insectos, no encontró nada fuera de lo normal en un bosque común. Los pájaros cantaban, las ardillas revoloteaban por las ramas y algún que otro roedor se hacía escuchar cerca de él, pero no vio ningún ser mágico, bueno o malvado.
Según le explicó su tío, lo que más debía temer un hombre del Bosque Maligno era encontrarse con las hadas de la miel, pues su belleza y astucia llevaba a hombres hechos y derechos a perder la cabeza, volverse locos y querer quitarse la vida por el amor de una noche.
Pero Alan, en su primer día, no vio ni una sola hada de la miel; por no ver, no vio ni un unicornio, ni un centauro o un duendecillo, criaturas que habitaban en el bosque o eso decía la gente. Y en cierta manera, se quedó decepcionado.
Pasó la noche acurrucado en los pies de un árbol, protegido por raíces y cubierto por su capa. Los sonidos de la noche, aunque siniestros, tampoco desvelaron nada del otro mundo y durmió sin altercados; despertando a la mañana siguiente quejándose por una piedra que se le había clavado en la espalda.
A medida que transcurrió el segundo día algo percibió en el ambiente, quizá fuera la vegetación donde los árboles cambiaron progresivamente a troncos más altos y retorcidos. O tal vez el hecho de empezar a ver animales pequeños que jamás había visto hasta entonces; y que, al parecer, ellos tampoco habían visto a un humano, por lo que no huyeron de Alan como era de esperar.
El niño, notó la sensación extraña como si alguien le observara, pero jamás pudo ver la cantidad de seres del bosque que miraron su presencia. Eran demasiado listos como para dejarse ver pero demasiado curiosos como para no acercarse lo suficiente y dejarse notar. En raras ocasiones tenían la oportunidad de ver a un humano y menos un niño, pero pronto llevó a que la novedad se hiciera habitual y acabaran ignorándolo a los pocos minutos.
Alan tuvo suerte; jamás sabría que en una ocasión la fortuna estuvo de su lado al pasar junto a una cueva oculta por grandes plantas enredaderas, que se alzaban del suelo a la roca, cubriendo la enorme entrada a la casa de un trol. Aquel ser se encontraba dormido después de haber llenado su estómago con alguna pobre criatura del bosque, sino otro gallo hubiera cantado.
Hacia el mediodía, Alan escuchó el cantar de unas risas que provenían de algún lugar donde brotaba el agua. Embargado por la curiosidad se aproximó con la intención de ver sin ser descubierto, y se agazapó entre los arbustos arrastrándose por el suelo.
La imagen que apareció ante él fue tan mágica que quedó sin aliento.
Un grupo de hadas de la miel se bañaban en las aguas claras de un riachuelo mientras reían, cantaban y tocaban el arpa. Eran hermosas, incluso en los ojos de un niño como Alan, la belleza de aquellos seres era palpable.
Alan observó que todas, sin excepción, iban desnudas; y solo algo parecido al musgo o a las hojas de los árboles cubría las formas de mujer de aquellos seres fantásticos.
El niño quedó ensimismado, observándolas sin darse cuenta que el sol continuaba su curso y las horas pasaban. De pronto, sin darse cuenta que ni el hambre o la sed le había sacado de aquel hipnotismo, notó una mano en su hombro; lo que provocó un espanto momentáneo y un leve respingo de rodillas en el suelo.
-¿No te ha enseñado tu madre que espiar es de mala educación?
Alan no pudo responder al ser tan hermoso que le acabó de hablar. Sus cabellos dorados caían grácilmente por su pecho mientras que sus ojos eran dos perlas grises que reflejaban el brillo de la luna, todo ello unido a un bonito rostro en forma de corazón.
-Lo siento, mi señora – consiguió decir Alan cuando encontró las palabras –. No era mi intención espiaros.
El hada de la miel sonrió, le cogió de una mano y se lo llevó a rastras junto con el resto de hadas sin que el niño pudiera hacer nada por detenerla.
-¡Mirad! ¡Mirad! ¡Mirad lo que he encontrado! – Anunció el hada –. Un hombrecito.
A continuación hubo un alboroto de risas y felicidad entre las hadas de la miel. Se aproximaron a Alan y empezaron a rodearle, extasiadas por su nuevo juguete. Le tocaron el pelo castaño que le caía por los hombros como si fuera un color realmente curioso, pues todas las hadas eran rubias así que encontraron aquel tono único. Miraron su espada pero no se atrevieron a tocar más que la empuñadura con una caricia. Pasaron sus dedos por dentro de su camisa y rompieron en carcajadas al darse cuenta que tenía la constitución de un niño. Algo que a Alan no le gustó y por primera vez empezó a despertar de la realidad en que se encontraba, pero pronto una de ellas se inclinó dándole un dulce beso en los labios, lo que volvió a conquistar al hombrecito, dejándose llevar hacia el riachuelo que había a unos metros de ellos.
-¿A qué son bonitas las aguas? – Le preguntó con inocencia el hada de la miel que le encontró.
-Mucho – respondió por educación, pero no vio ninguna diferencia con las aguas de otros riachuelos de otras partes del condado.
El hada de la miel se inclinó a él y en un susurro al oído le dijo:
-Si quieres encontrar el árbol que llora solo debes mirar dentro de las aguas.
Alan se quedó por un momento perplejo, no sabiendo cómo podía conocer el propósito de su viaje.
El resto de hadas de la miel le rodeaban, sonrientes, como verdaderos ángeles.
-¿Cómo sabe que busco el árbol que llora?
-Porque todos los que entran en este bosque lo buscan.
A Alan le pareció una respuesta lógica, muchos aventureros querían las lágrimas de la vida para hacerse ricos, pero ninguno regresaba nunca.
Alan se inclinó a las aguas del riachuelo que transcurrían de forma calmada.
-No veo nada – dijo decepcionado al ver únicamente su reflejo.
-Inclínate más y lo verás – le insistió el hada de la miel.
Antes de hacerlo, Alan se fijó en el reflejo de las hadas que le acompañaban y se quedó petrificado, pues descubrió la verdadera forma de aquellos seres bellos por fuera pero crueles por dentro.
No tenían los rostros dulces en forma de corazón, ni sus cabellos eran dorados como cascadas de oro y, desde luego, sus ojos no eran perlas de mar. Eran seres horripilantes que daban pavor con solo mirarlos.
Alan pensó a marchas forzadas la manera de escapar. El hechizo que había entorno a él se rompió, pero la mente del niño solo pudo fijarse en los cabellos de las hadas como esparto desordenado, junto con sus ojos negros que lagrimeaban algo tan oscuro como la noche y turbaban su mente.
-Vamos, mi hombrecito – le habló el hada de la miel –. Estamos esperando que veas el camino del árbol que llora.
Al no responder la actitud de las hadas se tornó hostil y una de ellas le cogió del cuello para encararlo al riachuelo. Alan, presa del pánico, hizo lo único que se le ocurrió en aquel momento; desenvainó su espada y de un tajo cortó el brazo del hada que le sujetaba. Inmediatamente las otras seis se retiraron y lo miraron recelosas por haberlas descubierto.
El hada que fue herida miró al niño con odio y dijo:
-Nadie escapa de nosotras cuando ha visto nuestro verdadero aspecto – se inclinó a Alan, pero este, tal y como le enseñó su padre, blandió su espada con maestría y le cortó la cabeza a aquel ser maligno.
El resto de hadas se retiraron en el acto, demasiado cobardes para arriesgar su vida. Nunca se encontraron en situación parecida, pues los hombres siempre habían caído bajo su belleza, pero una vez roto el hechizo no tenían más armas que sus manos frente a una espada que, aunque pequeña, estaba bien afilada.
Poco a poco, sin apartar la vista de aquellos seres, Alan fue acercándose al bosque de espaldas a él.
-No me sigáis y juro que nunca revelaré vuestro verdadero aspecto – continuaron mirándole de forma hostil -. ¡Si lo hacéis! – Alzó la voz para hacerse valer –. ¡Os juro que os mataré como a vuestra compañera!
Las hadas no se movieron y Alan llegó al bosque. Se volvió y tan rápido como pudo echó a correr como si una manada de hienas estuviera dándole caza. Después de unos minutos en los que creyó que el corazón le saldría por la boca, se detuvo y se dejó caer al suelo, exhausto.
Nadie le siguió.
Lloró, no lo pudo evitar, al fin y al cabo solo era un niño en un bosque donde nadie regresaba jamás.
No tardó en reponerse y continuar su camino, la vida de su madre corría peligro y aquel pensamiento era lo que le daba fuerzas para seguir adelante.
Al caer la noche volvió a acurrucarse en las raíces de uno de aquellos inmensos árboles y durmió de forma intranquila. Teniendo pesadillas en las que aparecían monstruos escondidos bajo formas de bellas doncellas.
Al siguiente día, continuó la marcha llegando hasta un puente que cruzaba un río de caudal profundo y fuerza brava. En cuanto puso un pie encima de él, un duende saltó a su paso, deteniéndolo.
-¡Alto! – Gritó el duende, que no llegaba en altura ni a los hombros de Alan – Si quieres pasar debes pagar.
-No tengo dinero – contestó Alan –. No sabía que en un bosque lo necesitara.
-Pues entonces tienes prohibido el paso.
-¿Y quién eres tú para prohibírmelo? – Preguntó indignado Alan.
-El dueño de este puente y si no quieres tener siete años de mala suerte vete o paga.
Alan resopló, conocía muy bien las historias de duendes que imponían un peaje en los puentes donde vivían, pero no llevaba ni una triste moneda de bronce con el que poder pagarle.
Intentó ser diplomático, explicando su situación al duende, pero este no entró a razones.
Alan pensó en cruzar el río a nado, pero la fuerza de las aguas y el peso de su espada y macuto lo arrastraría. Además, la comida de que disponía no podía mojarse, si no se vería sin comer durante varios días. Así que no le quedaba otro remedio que pagar al duende y, aparte de su espada que necesitaba para protegerse, solo le quedaba el anillo de oro de su familia.
Lo llevaba colgando del cuello – atado a un cordón de cuero - desde que su padre se lo regaló al cumplir los diez años. Era toda su herencia, aparte de aquel anillo no recibiría nada más de su familia. Su hermano mayor era el heredero y en consecuencia Alan solo el segundo hijo de la familia Roca Azul. No tenía derecho a tierras, títulos o riquezas.
Suspiró, y comprendiendo que un anillo no valía tanto como una madre le entregó su más preciado tesoro al duende, consiguiendo así la autorización para poder pasarlo.
Con el alma en los pies estuvo decaído el resto del día; pero entonces, cuando se sintió más desesperado y se preguntaba si lograría llegar a su objetivo, una pradera se abrió ante él. Y en el centro de esta, un gran árbol, diferente de todos los que había visto hasta el momento, se hallaba esperándolo.
Corrió lleno de alegría al saber que había llegado a su destino y en cuanto alcanzó el árbol, abrazó su tronco en una muestra de felicidad. Una vez se tranquilizó miró aquel enorme tronco y empezó a explicarle el motivo de tan largo viaje. Pudo sentirse extraño hablándole a un árbol pero Alan se mostró relajado, como si estuviera hablando a una persona de carne y hueso. La decepción, no obstante, llegó a él cuando se dio cuenta de que por más que le explicaba al árbol los motivos de su viaje no mostró ningún cambio, no emitió ni una lágrima.
-¡Maldito! – Dio una patada al tronco retorcido en una muestra de rabia e impotencia -. ¡Tanto camino para nada!
De pronto, escuchó un gruñido a su espalda y al volverse vio a un enorme animal que se abalanzaba encima de él. El instinto hizo que se echara al suelo en un acto reflejo, y el enorme animal - de color negro azabache - rasgó con sus enormes garras el tronco del árbol llorón.
Alan miró petrificado a aquella bestia parecida a un lobo de tamaño antinatural. Su cruz alcanzaba el metro y medio de altura, sus ojos eran rojos como la sangre y sus garras eran tan grandes y afiladas como el mejor de los puñales.
Con el lomo erizado a punto de atacar, Alan se alzó del suelo antes que le sorprendiera otra vez, y desenvainó su espada.
Pensó que era una criatura mucho más feroz que las hadas de la miel y, asustado, retrocedió un paso provocando el ataque del lobo.
El niño balanceó su pequeña espada en un intento por protegerse y cayó de bruces al suelo al detener la fuerza de tan terrible criatura; perdiendo su arma entre las raíces del árbol.
El lobo apenas sufrió un pequeño corte en su pelaje, pero fue suficiente para enfurecerlo.
-Maldito crío – habló el lobo, lo que sorprendió aún más a Alan. Jamás había conocido a ningún animal que pudiera hablar; pero claro, se encontraba en un bosque encantado lleno de extrañas leyendas, por lo que después de pensarlo un segundo no era tan extraño. – Pagarás lo que has hecho.
Alan, se arrastró entre las raíces para recuperar su espada y en el momento que estuvo a punto de cogerla el gran lobo lo inmovilizó con una de sus patas, colocándola a su espalda.
-Eres mío, - dijo el lobo – servirás de cena a Artux, el guardián de este árbol.
Artux era el sumo guardián del gran árbol que podía llorar, pero aquello Alan lo ignoraba; pues nadie que hubiera llegado tan lejos pudo volver para contarlo. Todos morían bajo los colmillos y garras de Artux.
Alan paró de temblar, comprendiendo que o reunía el valor para defenderse o moriría en manos de Artux.
Sacó fuerzas de donde pudo, estiró el brazo en el intento de recuperar su espada y cuando logró agarrar su empuñadura, se volvió como si fuera llevado por el mismísimo diablo, produciendo un profundo corte en el cuello del animal.
Inmediatamente Artux se apartó mirándolo con odio, la herida producida era mortal pero no por eso amedrentó al lobo. Saltó encima de Alan, justo cuanto este se alzaba con la espada preparada.
El chico perdió el equilibrio al verse empujado, cayendo de espaldas al suelo con la espada levantada, pero la fortuna hizo que la hoja afilada de Alan se clavara automáticamente en el pecho del lobo.
Artux murió en el acto.
Alan tuvo que descansar unos breves minutos sentado en el suelo. Su respiración era acelerada y notaba un regusto de sangre en la boca. Bebió un poco del agua de su cantimplora y finalmente envainó su espada.
Se aproximó al gran árbol, resignado por haber llegado tan lejos, arriesgar su vida con las criaturas del bosque y haber pagado un peaje con la única herencia que obtendría de su familia.
Pero fue, en ese momento, cuando creyó que su viaje fue en balde, que se fijó en la corteza rasgada por las garras de Artux y descubrió que el árbol lloraba. No eran lágrimas como las de los humanos, ¡era la savia del árbol!
La savia del árbol llorón tampoco era igual que la de otros árboles, pues esta era de color plateada y parecía relucir con un brillo inmaculado al verse tocado por los rayos del sol.
Alan sacó el frasquito de vidrio que trajo para ese propósito y recogió todas las lágrimas que pudo. Una vez listo, emprendió el viaje de vuelta a casa más animado que cuando lo empezó.
El regreso se le hizo más corto, pues caminó con paso más seguro y decidido. Tuvo que pagar unas gotas de la savia curativa al duende del puente para que le permitiera volver a pasar, pero el resto del camino, atento a no encontrarse otra vez con las hadas de la miel, marchó sin incidentes. Fue observado por las criaturas mágicas del bosque, por supuesto. Pero aquella sensación de estar siendo analizado por alguien constantemente fue menor; pues al haberle visto en la ida, ahora ya no despertaba tanto interés en la vuelta y, básicamente, los seres del bosque le ignoraron después de ver quién era.
Su vuelta al condado fue recibida con gran alegría, que después de varios días desaparecido sin saber dónde andaba la gente pensaba que había muerto cayendo en algún pozo del condado.
-Padre, he ido al Bosque Maligno – respondió Alan a la pregunta que le formuló su padre.
-¡Al bosque! – Se escandalizó su padre -. ¿Te has vuelto loco? Nadie ha vuelto jamás, es peligroso.
-Pues yo he vuelto y he traído esto – mostró el frasco que contenía las lágrimas del árbol mágico.
Todos los presentes que se encontraban en la sala de recepciones del castillo miraron el frasquito con curiosidad.
Alan explicó todo lo acaecido desde el momento que pisó el Bosque Maligno hasta la obtención de las lágrimas curativas.
Hubo momento de desconcierto, en que todos se preguntaron si lo que decía aquel niño era verdad o no, pero el padre de Alan dijo:
-Has arriesgado tu vida – su rostro fue serio, pero luego esbozó una sonrisa orgullosa. – Se nota que eres hijo mío, valiente y decidido. Ahora, demos esta medicina a tu madre antes que sea tarde.
Así lo hicieron, y tal y como marcaba la leyenda del árbol que podía llorar, su madre empezó a mejorar. La fiebre le bajó, el color sonrosado de sus mejillas volvió y el dolor incesante en su estómago remitió. Durante todo ese proceso la madre de Alan estuvo envuelta en un aura plateada que la acompañó hasta su entera recuperación.
-Madre, ¡qué alegría! – La abrazó Alan –. Volvería diez veces al bosque solo para salvaros.

Hicieron una fiesta en honor de Alan donde recibió otro anillo de oro que mandó forjar su padre para reparar la pérdida del primero. Y así, el niño que volvió siendo un hombre, recuperó su herencia y salvó la vida de su madre.



FIN



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¡Hasta la próxima entrada! 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Marcapáginas

¡Hola, de nuevo!
La entrada de este mes de noviembre va dedicado a los marcapáginas más originales y bonitos que he encontrado a través de internet. Para aquellos que queráis hacer un regalo a un lector/a empedernid@ que devora y devora decenas de libros al año, este es, quizá, el objeto que más útil puede resultar para todo tipo de lector/a, pues, como su propio nombre indica, marca la página por la que has dejado de leer.
¡Empecemos!

  • Finger Print


      Con este marcapáginas podemos saber, no solo en qué páginas nos quedamos, sino también, en qué línea dejamos de leer.

  • Marcapáginas cremallera








      Un efecto visual interesante, como si una cremallera cerrara los libros que leemos.

  • Marcapáginas lengua







      Para libros sin vergüenza, ¿qué mejor forma de marcar una página que sacando la lengua?

  • Marcapáginas mamut








      Si nos gustan los animales, nada mejor que un simpático mamut para marcar las páginas de nuestros libros.

  • Marcapáginas evolución


      
      Interesante manera de marcar las páginas de nuestros libros, viendo la historia de la evolución de una manera distinta ;)

  • Marcapáginas en 3D


      No se puede apreciar el efecto 3D, pero estoy convencida que muchos los habéis visto a la venta en diversas librerías. Hay algunos muy bonitos, pudiendo apreciar la profundidad de la imagen o el efecto de ver como si la imagen se estuviera moviendo.

  • Marcapáginas clásicos


      Aquí un marcapáginas clásico, donde la variedad se encuentra en las distintas ilustraciones. Este en concreto es el marcapáginas del libro La profecía del mundo Oyrun, el cual soy la autora del libro.


¿Con qué marcapáginas os quedáis?
Hay muchos más tipos de marcapáginas, pero aquí os he presentado unos cuantos. Personalmente, por su originalidad yo me quedaría con Finger Print, pero por comodidad quizá los clásicos de toda la vida o con algún efecto 3D, pues simplemente es colocar el marcapáginas en el libro y cerrarlo, que si se tiene prisa es lo más práctico ;)
Si os animáis, comentad qué marcapáginas escogeríais :)
Y hasta aquí la entrada de este mes, os invito a que comentéis, compartáis y os hagáis seguidores de mi blog para no perderos ninguna entrada.
¡Besos a tod@s!


martes, 6 de octubre de 2015

Carta de Amor

¡Hola, de nuevo!

Esta entrada es especial, pues voy a compartir una carta de amor que presenté hace unos años a un concurso literario (no recuerdo el nombre del concurso, imaginaos si hace tiempo), en el que consistía en escribir una carta de amor que ocupara como máximo una página. No gané, pero de todas maneras, quiero compartirla con todos vosotros :)



Amor mío,



A veces sueño que vuelves a mí, que me acoges nuevamente en tus brazos y me besas con tus labios dulces como la miel, pero entonces despierto y me doy cuenta de que te he perdido, que nunca más volverás a estar conmigo. El destino quiso separarnos demasiado pronto, no dejándonos compartir nuestro amor por más tiempo.

Ahora que ya no estás me arrepiento de no haberte dicho cada día que te quería, haber alagado tus vestidos nuevos diciendo lo guapa que te encontrabas, haber discutido por cosas insignificantes cuando podría haberme tragado mi orgullo y haberte hecho reír. O dejar el trabajo en el trabajo y no llevármelo a casa como una mochila incómoda impidiéndonos pasar más tiempo juntos.

¡Ay! ¡Cuántas cosas cambiaría! Te hubiera abrazado cada día, besado y sonreído; y tú me hubieras querido tanto que ni Dios mismo nos podría haber separado. Mis brazos te hubieran sujetado impidiendo tu partida y habría luchado con uñas y dientes por retenerte un día más a mi lado.

Te quiero, has sido mi alma, contigo conocí el amor y la pasión. Fuiste mi otra mitad y ahora una parte de mí vive en el vacío, anhelando un encuentro que nunca más sucederá. Que idiota fui al darme cuenta de ello cuando ya no estabas.

Solo me queda esperar, en soledad, hasta que un día siga tu camino y nos volvamos a ver en un lugar que espero nos dé más tiempo para estar juntos.

Con estas líneas quiero que comprendas el hombre afortunado que me hiciste ser y que te amará hasta el fin del mundo.

Me despido de ti con el único deseo de amarte y besarte una vez más.

Tuyo:



R.S





Espero que os haya gustado.

No os olvidéis de comentar, compartir y, si aún no sois miembros de mi blog, animaos a seguir todas mis publicaciones ;)

¡Hasta la próxima entrada!